Esta fotografía del árbol no tiene ninguna dificultad. Estaba haciendo macro de insectos con el 60/2.8 y al verlo le dediqué mi tiempo. Imaginé que podría haber pasado a su alrededor en sus años de vida, al tiempo que predecía el resultado final de la toma. Sabía que la iba a hacer en dos capturas, una para la parte de abajo y otra de la copa. ¿Porqué alejarme si así queda mejor?. Luego en el ordenador las uní sin photomerge. El objetivo es lo suficiente bueno para no tener usar un corrector óptico y la diferencia de punto de toma y fuga pasan desapercibidos en un tema como éste. Para armonizar el corte empleo siempre una selección que desenfoco con gaussiano después de convertirla a máscara rápida. Con la selección preparada activo una máscara de capa que oculta y deja ver lo que previamente he imaginado y trazado a mano alzada. Si bien no tiene dificultad técnica es un ejercicio de homenaje a un árbol y uso intencionado de la cámara y el ordenador. Toda una historia para ser contada. Una pequeña historia.
3 comentarios
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detrás de cada foto hay una pequeña (o gran) historia.
a veces las fotos nos ayudan a ver cosas que directamente no percibimos.
te observa a tí y abre sus brazos
qué amigo, "de la planta"...
cariños y gracias por compartir historias
¿Qué pensará el precioso árbol sobre la gran ciudad al fondo? Bien merece tu homenaje, Raúl, porque temo por su futuro... :-(