Un fotógrafo con voluntad de crear ha de ser capaz de partir de un motivo cotidiano (botella de limpia cristales con agua jabonosa) y convertirlo en algo diferente -en cámara- luego pequeños ajustes en un editor gráfico pueden mejorar lo que ya hay en el archivo original y nace en la mente del fotógrafo. La imaginación es la base de la creación.
Os dejo un pequeño ejemplo de original y acabado.
El botellín se situó horizontalmente delante del objetivo macro. Dos fuentes de luz contínua cenital e inferior con gelatina magenta y azul para cambiar su color hicieron el resto. El fondo es cartón blanco no iluminado y lejos de la fuente de luz.
Espero que cumpla la finalidad motivadora y creativa, didáctica… Saludos.