
Estaba sola, con los zapatos quitados. Descansando. No parecía turista. Tal vez sí, una turista por la vida como muchos de nosotros. Me senté a su lado. Sin prestarle atención. Enfocaba aquí y allá. Despistando. Esperaba el momento en que se distragera para robar una foto. Antes de conseguirla hice al menos 10 de unos córvidos que buscaban comida de los turistas... París tiene mucho córvidos en lo alto de edificios, en los parques en el Sacre Coeur...
... dias después cuando empecé a ver y seleccionar mis fotos de vacaciones elegí ésta para convertirla en un sepia cálido -todo menos ella-. La intención era hacer de esta mujer anónima el centro de la fotografía. Recorte un poco. Hice que las sombras estén más claras y que la torre, al fondo, se pierda en una intensa luz de sol. Cada día el sol iluminó París...
¿En que estaría pensando?. Me hubiera gustado preguntarle, meterme en su vida, escudriñar....


Seguro que a esa mujer le encantaria tener esa foto, por que ha quedado realmente preciosa!
BESOS!!!
Preciosa foto
Buena tarde
Hmmm, jeje, quien sabe qué piensa!
Qué tal que no piense en nada y solo te esté dando la espalda porque sabe que le quieres robar una foto?
;)
Hola Flor, cuando llegué ya estaba pensativa, la turbe un momento, pero luego volvio a olvidarse y pude captar esta foto. De verdad que me ha intrigado su actitud pensativa. Un saludo.
Gracias Fernando.
Oli, muchas gracias por tu comentario. Saludos.
preciosa foto ,la mano de maestro se nota
Me gusta mucho la simetria entre los pues y los zapatos, y también me ha traido muchos recuerdos el haber estado ahi mismo sentado, en esas mismas escaleras donde se han sentado tantisima gente.
Un saludo
Muy bonita foto....y bonito lugar.....un abrazo muy grande
Pues esta foto me encantó la primera vez que la vi (que no pude comentar).... Y me sigue gustando.. El tono que le has dado queda de maravilla... Y para mi que es una turista en su propia ciudad... Una de esas escapadas que uno necesita para salir a penar y ordenar las ideas....
Preciosa foto... ¿lo que más me gusta? su mano izquierda.
Aquella tarde de septiembre reuní el valor suficiente para decírselo. Llevaba demasiado tiempo guardándomelo para mí, sin compartirlo con nadie y, mucho menos con ella. ¡Qué pensaría si se enterase! Pero ya no podía más, tenía que contárselo y acabar con aquella agonía, de una vez por todas. La llamé por teléfono y le invité a tomar una taza de café en una cafetería cerca de Cambronne, a las 19.00. Aceptó sin preguntar, sin interesarse por el motivo de aquella invitación que no venía a cuento.
Aquella tarde de septiembre, necesitaba dar un paseo, para pensar, para buscar las palabras adecuadas, para ordenar mis ideas, para tratar de encontrar aquella calma que mi corazón, palpitante, me pedía a gritos. Salí temprano, mucho antes de la hora convenida… quería tener tiempo de sobra para sentarme en mi lugar preferido de la ciudad, para desnudar mis pies y, con ellos, mi alma, para contemplarla allí, soberbia, inquebrantable, tan calma, tan comprensiva, con esa sabiduría que dan tantos años de observación muda, impasible… La contemplé como tantas otras veces pero, esta vez, desde lo más alto, pareció decirme: “tranquila, no tengas miedo, todo saldrá bien…”. Mi corazón pareció pararse en seco… para luego proseguir con sus latidos, esta vez, gozando de aquella tranquilidad que, minutos antes, me pedía a gritos…
Esta foto me ha gustado especialmente y, esta tarde, me ha apetecido construirle una historia...